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M&M: Madagascar y Marx

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Primero, a aclarar un par de cosas. Se me ocurrió  esto después de ver Madagascar por 3era vez, hace 2 meses. Se lo comenté a la persona que estaba al lado mío y me tiró un almohadonazo. La intención no es hacer nada serio, sino tirar puntas por si en algún momento quiero hacer algo serio, con conceptos y toda la bola. Madagascar: un león y una cebra, amigos en un zooloógico de NY, terminan en Madagascar. Ahí la joda es que el león, Alex, tiene más hambre que el chabo y empieza a mirar a Marty, la cebra, con otros ojos. Los mismos que le pongo yo a una milanga. Al final, después de mucha locura, no se lo termina morfando, sino que lo reconoce como amigo y lo defiende. Acá empieza la boludez: lo pensé en términos de nuestro amigo el Carlos. Marx, no Me*em. Objetivamente, un león se tiene que morfar a la cebra. Así es la vida. Pero no, en el micromundo del zoológico ubicado en el centro mundial del capitalismo, NY, estos dos bichos pueden ser amigos. Superestructura, ideología, que...

Análisis de las noticias de hoy.

"Opositores y seguidores de Mubarak se enfrentan en las calles de Egipto" nos da un pantallazo de la situación política de este país africano, que se acerca a una revolución hasta que llega el café con medialunas. Sí, dos de manteca por favor. Las masivas movilizaciones no se dan solo en Egipto, sino que Yemen y Jordania también tienen inconvenientes políticos, relativos a si es conveniente mojar la medialuna en el café estando en el trabajo. "No, no es conveniente" dicen los dictadores árabes, y uno tiene que comer por un lado y tomar por el otro. Por eso es que Mubarak decidió no postularse a la reelección, que tendría que ser algo así como rererererereelección. Por eso y porque Talcott Parsons sostiene, desde atrás del expediente iniciado por Álvaro Esteban Criado que los problemas funcionales de los sistemas y subsistemas son los que conciernen a las condiciones de mantenimiento y de desarrollo del intercambio con el ambiente. Álvaro Esteban Criado vino por prim...

Baldosas.

Hoy decidí salir a correr. En realidad, no fue hoy, empezó en la semana, y hoy pasó. Volver al barrio, al parque Chacabuco (estación Emilio Mitre de la E)(La E, la que termina en Bolívar)(Sí, sigue después de Av. la Plata). Me calcé los lentes, esos lindos que vengo usando últimamente. Y bueno, hay que esparcir facha por ahí. Salí muy tranquilo, aunque tendría que haber sido un poco más emocionante volver al barrio. Me ayudó hacerme el superado, poner cara de serio. Al rato me perdí en la mía, pensando en cualquier cosa, pero siempre muy arriba y muy atrás. Con el primer tropezón, decidí volver a tierra, lo cual  se me está haciendo extremadamente difícil. Para poder hacerlo, tenía que mencionar qué estaba pisando en ese instante. Así (baldosa, baldosa, baldosa) pude seguir, pero solo por un rato. Primero, una familia baldosa que caminaba hacia la calesita, que estaba cerrada y acorralada por un grupo de señoras/viejas que iban a la iglesia a bendecir rosarios para sus nietos que...

Vacaciones: ¡Hola Chetos!

Es gracioso, incluso irónico. Mis vacaciones terminaron físicamente en Punta del Este (no es Uruguay eso), lo cual excede cualquier mínimo análisis. Es el título del blog: "Diario de caretaje". Aguante el poder popular, pero mientras yo me recluyo en un búnker hiper cheto y burgués. Sin embargo, no mayores problemas de conciencia. Fue tan fácil como no pensar. Sí, eso, no pensar. La vida en PDE te entretiene, te da opciones. ¿Por qué rechazarlas? Qué comer, qué hacer en la playa, qué libro cargo al kindle, qué cd escucho en el ipod, qué hacer a la noche: qué asco. Sí, ahora digo "qué asco", pero en el momento, la pasé genial. La costumbre (otra rival a vencer este año) me pistoteó bastante, me ganó y me dejó descansar. Supongo que eso, parar la pelota un milisegundo antes de volver a patearla para arriba, es la conclusión y la función que cumplió la estadía en PDE. Habrá que ver cuánto dura. Una semana antes de ir en Bu-bu-bu-buquebús mientras elegía perfumes impor...
Muchas veces me pasó. En la ducha pierdo noción de todo lo que me rodea. No hay tiempo, no hay casa, no hay olor a comida, no hay cosas por hacer. Lo que sí tengo es la posibilidad de cerrar los ojos. Y ver cosas que pasaron, que podrían haber pasado y que incluso podrían estar pasando. Sean cosas mejores o peores, se solucionan con abrir los ojos y cerrar la ducha en simultáneo (cuando algo se abre, otra cosa se tiene que cerrar). Listo, entro al mundo. Es peor cuando cierro los ojos y veo lo que está pasando. Cuán lejos estoy de lo que hubiera querido. De lo que esperaba, proyectaba para esta altura de mi vida. Y eso no se arregla abriendo los ojos, ni cerrando canillas. Tampoco cerrando ojos y dejando que goteen otras canillas -sí, lo probé, y no funcionó.

De lo dicho a lo hecho

El camino es derecho. Es derecho en el sentido de economizar viaje. De unir dos puntos por el camino más corto. Pero también es derecho como característica intrínseca nuestra. El camino es un derecho, y nos tenemos que apropiar de él. Es nuestro, sólo hay que tomarlo. Actuar. Sentirse sujeto, el mismo sujeto indivisible que iba al lado del predicado en la primaria (ya no más, sólo en la primaria), el que hacía las cosas como se le cantaba el culo, salvo los perros marrones. Ser actor implica moverse. Moverse implica dejar la comodidad o la bien amada paja de estar quieto. Tenemos que ponernos (las pilas y como personas) para tomar al camino. Algo que es nuestro y que lo tenemos que tener, para moldearlo como mejor nos parezca, derecho, sinuoso, mojado. Dentro de los límites que tenemos, hacer el camino, derecho y por derecho, para que no haya largo trecho

Confesiones sociales (o socializando confesiones)

     Tengo que decirte que me avergüenza todo esto. Soy bastante orgulloso, y reconocer mis defectos y fracasos no es algo que suelo hacer. Pero hay algo que me está dando vueltas desde hace bastante. Es más, creo que ya es un ente independiente de mí. Es hora de sacarlo y cagarlo a patadas.      Fracasé. Sí, ya sé, todo el mundo tiene frustraciones y que son cosas que se superan eventualmente. Vos das muchísimas oportunidades (ja, igual nos tenemos que juntar a hablar de las probabilidades que tiene cada uno de tener oportunidades, me parece que chamuyás bastante por ese lado, aunque no cacho mucho te Matemáticas) para reivindicar cada vez que no cumplimos con algo. Pero yo siento que mi vida entera es una frustración. No cumplí con las expectativas que tenías de mí. O no con todas al menos.      De chiquito me bombardeaste directa o indirectamente con lo que esperabas de mí, con las mejores intenciones y toda la buena onda,...