Cuando estás acostumbrado a llegar tarde a todas partes, llegar muy temprano a algún lado es, de mínima, incómodo. Anoche, por ejemplo, estuve 10 minutos esperando a que llegue la persona con la que iba cenar. Minutos suficientes para ir y venir 4 veces, comprarme un libro y anotar 3 películas que quiero ver. Todo por no saber qué hacer. Igual hace falta aclarar que no me pasa muy seguido: de hecho, siempre llego tarde, quizás para evitarme esos minutos molestos. Hoy crucé la estación y me di cuenta que estaba llegando una hora temprano. Después de considerarlo durante mucho tiempo (el frío y el sueño se combinan haciendo que la realidad sea excesivamente más veloz y concreta que lo que puedo captar con todo mi cuerpo), opté por entrar en el bar de la estación. Ahí iba a estar protegido del viento, podía tomar algo caliente sin posibilidad de gastar en exceso, un café con tres medialunas y ya, leer algún diario, algún libro de los que están tirados en la mochila, mirar la pared, l...
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El silencio siempre fue nuestra forma comunicación. Sí, ese silencio, esa nada que era enmarcada de vez en cuando por algunas palabras, que en realidad no hacían más que ratificar el silencio en el cual nos movíamos y eramos uno. Acompañado por el ruido de una cuchara tocando el borde del frasco de dulce de leche. O el susurro de la bolsa de plástico que tenía las almendras. También por algunos colectivos que cortaban el aire frío de la ciudad. Pero nunca dejaba de ser silencio, el silencio como música, como una nota más entre otras que no hace más que aseverar la copresencia. El vínculo siempre fue más allá. Sin embargo, nunca dejó de ser más que el vacío que nos unía. Las frases nos sobraban de todos lados, eran ínfimas al lado de los momentos que compartíamos, cuya solemnidad era representada por nuestra falta de conversación, que por otro lado era innecesaria. Realmente, nunca hubo algo muy importante para decirnos. Simplemente, eran cosas para compartir, y no hace falta hablar pa...
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-Sí, qué se yo. Bah, no, sí, sí, estoy bien. Igual te diste cuenta ya, imagino. Me costó afirmarlo. Todo me cuesta últimamente. Le pongo mucha onda, eh. Pero me cuesta un huevo. Intento hacer todo lo que tengo ganas de hacer, pero todo cuesta el doble. Pero estoy bien. Sí, es necesario recordarmelo a cada momento: estoybienestoybienestoybien mientras esquivo las líneas de cemento que unen las baldosas, misión imposible si calzás 45. Mejor es jugar al fútbol con algo que esté dando vueltas por ahí, eludir a dos rivales que por imaginarios no son menos difíciles de superar, e intentar definir al lado de un palo, que por suerte se mueve en nuestra cabeza y se ajusta a la realidad (no así la vecina, que se queja del piedrazo). Pero la coyuntura sociohistórica me recuerda que de chico lo único que hice fue atajar. Qué mierda sé de la pelota en los pies, que mucho que me sirven para caminar y trasladarme por los lugares que hoy conforman mi vida, que cada vez sospecho más que no la elegí y...
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Las elecciones en Catamarca dejaron un par de cosas interesantes. No mucho, porque durante el año puede pasar cualquier cosa y porque los votos emitidos ahí son un poco menos del 1% del padrón nacional; pero algo se puede sacar. Desde el 2009, el Kirchnerismo no paró de crecer. En ese año, el Frente Cívico y Social le había sacado aproximadamente 10% de diferencia en elecciones de diputados y senadores. Este partido casi no bajó en votantes: fue el FPV el que creció. A costa de los votos en blanco, que disminuyeron en valores absolutos en un 50%, y de la influencia de otros partidos chicos. Entre estos, hay que destacar la pésima elección de Proyecto Sur: es muy difícil plantearse como una 3era opción con un 1.4%, 2.500 personas de las cuales 1700 fueron de Andalgalá, lugar donde ganó la intendencia. Eso sí, son más de los 712 votos que sacó en 2009. Pero dado que se trata de una provincia donde el tema de la minería (caballito de batallas de Pino) es más que relevante, el crecimiento ...
Expectativas.
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Se me juntaron dos sueños en uno. El primero tenía que ver con que volvía a mi casa, esta casa, después de haberme mudado a Bahía Blanca, y cuando entraba, no entendía nada, porque no era mi casa, aunque estuviera en la misma dirección. El otro, más que sueño es un miedo que tuve siempre, supongo que a causa de que a mi infancia la acompañó Elsa Bornemann: llegar a mi casa, entrar, y que no fuera mi familia la que vivía allí, sino otra, que no podía entender como mierda tenía la llave de la casa. El que sintetizó ambos, empezó en casa, directamente. Me levanté y bajé. En seguida, me sonrió un señor bajo y sonriente que me quiso saludar. No sé por qué esperaba que le contestara el saludo. Era igual a mi viejo, y él pensaba que era mi viejo, y esperaba que yo diera por entendido que era mi viejo, sin adn ni nada por el estilo. Para mí era un desconocido. Por eso me corrí cuando se acercó. Pasé por al lado suyo, abrí un vino y me puse a ver una película. Creo que acá a mi inconsc...
M&M: Madagascar y Marx
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Primero, a aclarar un par de cosas. Se me ocurrió esto después de ver Madagascar por 3era vez, hace 2 meses. Se lo comenté a la persona que estaba al lado mío y me tiró un almohadonazo. La intención no es hacer nada serio, sino tirar puntas por si en algún momento quiero hacer algo serio, con conceptos y toda la bola. Madagascar: un león y una cebra, amigos en un zooloógico de NY, terminan en Madagascar. Ahí la joda es que el león, Alex, tiene más hambre que el chabo y empieza a mirar a Marty, la cebra, con otros ojos. Los mismos que le pongo yo a una milanga. Al final, después de mucha locura, no se lo termina morfando, sino que lo reconoce como amigo y lo defiende. Acá empieza la boludez: lo pensé en términos de nuestro amigo el Carlos. Marx, no Me*em. Objetivamente, un león se tiene que morfar a la cebra. Así es la vida. Pero no, en el micromundo del zoológico ubicado en el centro mundial del capitalismo, NY, estos dos bichos pueden ser amigos. Superestructura, ideología, que...
Análisis de las noticias de hoy.
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"Opositores y seguidores de Mubarak se enfrentan en las calles de Egipto" nos da un pantallazo de la situación política de este país africano, que se acerca a una revolución hasta que llega el café con medialunas. Sí, dos de manteca por favor. Las masivas movilizaciones no se dan solo en Egipto, sino que Yemen y Jordania también tienen inconvenientes políticos, relativos a si es conveniente mojar la medialuna en el café estando en el trabajo. "No, no es conveniente" dicen los dictadores árabes, y uno tiene que comer por un lado y tomar por el otro. Por eso es que Mubarak decidió no postularse a la reelección, que tendría que ser algo así como rererererereelección. Por eso y porque Talcott Parsons sostiene, desde atrás del expediente iniciado por Álvaro Esteban Criado que los problemas funcionales de los sistemas y subsistemas son los que conciernen a las condiciones de mantenimiento y de desarrollo del intercambio con el ambiente. Álvaro Esteban Criado vino por prim...
Baldosas.
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Hoy decidí salir a correr. En realidad, no fue hoy, empezó en la semana, y hoy pasó. Volver al barrio, al parque Chacabuco (estación Emilio Mitre de la E)(La E, la que termina en Bolívar)(Sí, sigue después de Av. la Plata). Me calcé los lentes, esos lindos que vengo usando últimamente. Y bueno, hay que esparcir facha por ahí. Salí muy tranquilo, aunque tendría que haber sido un poco más emocionante volver al barrio. Me ayudó hacerme el superado, poner cara de serio. Al rato me perdí en la mía, pensando en cualquier cosa, pero siempre muy arriba y muy atrás. Con el primer tropezón, decidí volver a tierra, lo cual se me está haciendo extremadamente difícil. Para poder hacerlo, tenía que mencionar qué estaba pisando en ese instante. Así (baldosa, baldosa, baldosa) pude seguir, pero solo por un rato. Primero, una familia baldosa que caminaba hacia la calesita, que estaba cerrada y acorralada por un grupo de señoras/viejas que iban a la iglesia a bendecir rosarios para sus nietos que...
Vacaciones: ¡Hola Chetos!
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Es gracioso, incluso irónico. Mis vacaciones terminaron físicamente en Punta del Este (no es Uruguay eso), lo cual excede cualquier mínimo análisis. Es el título del blog: "Diario de caretaje". Aguante el poder popular, pero mientras yo me recluyo en un búnker hiper cheto y burgués. Sin embargo, no mayores problemas de conciencia. Fue tan fácil como no pensar. Sí, eso, no pensar. La vida en PDE te entretiene, te da opciones. ¿Por qué rechazarlas? Qué comer, qué hacer en la playa, qué libro cargo al kindle, qué cd escucho en el ipod, qué hacer a la noche: qué asco. Sí, ahora digo "qué asco", pero en el momento, la pasé genial. La costumbre (otra rival a vencer este año) me pistoteó bastante, me ganó y me dejó descansar. Supongo que eso, parar la pelota un milisegundo antes de volver a patearla para arriba, es la conclusión y la función que cumplió la estadía en PDE. Habrá que ver cuánto dura. Una semana antes de ir en Bu-bu-bu-buquebús mientras elegía perfumes impor...
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Muchas veces me pasó. En la ducha pierdo noción de todo lo que me rodea. No hay tiempo, no hay casa, no hay olor a comida, no hay cosas por hacer. Lo que sí tengo es la posibilidad de cerrar los ojos. Y ver cosas que pasaron, que podrían haber pasado y que incluso podrían estar pasando. Sean cosas mejores o peores, se solucionan con abrir los ojos y cerrar la ducha en simultáneo (cuando algo se abre, otra cosa se tiene que cerrar). Listo, entro al mundo. Es peor cuando cierro los ojos y veo lo que está pasando. Cuán lejos estoy de lo que hubiera querido. De lo que esperaba, proyectaba para esta altura de mi vida. Y eso no se arregla abriendo los ojos, ni cerrando canillas. Tampoco cerrando ojos y dejando que goteen otras canillas -sí, lo probé, y no funcionó.