(Me gustaría poder decir que es la última vez, pero realmente creo que no tengo la capacidad de predecir, ni por razón ni por intuición. Al menos, ahora (creo) esta entre paréntesis. Pienso también que sería una gran coincidencia (otra más) que algún día lo leas. Hay una seguridad, aunque no la termine de creer, que genuinamente nueva: esta vez, no importa tanto que sepas lo que sucede) El paréntesis funciona como una descarga, como una piña a la pared si fuera lo violento que me gustaría ser; como un partido de fútbol si pudiera atajar (la precisión de la comparación probablemente me haga llorar si la pienso en serio). Por eso ya no es tan expresivo, ni rotundo ni definitivo: ¡deberías haber estado allí! . Fueron unas fotos: pensé que no tenía tuyas (no sé por qué) y fueron las más lindas que vi en mucho tiempo, y eso que es época de orquídeas. No te recordaba TAN linda (por suerte) el día de nuestra última cita en la que se rompió mi dignidad (un recital y una cena de calidad en...
25/09 A veces mi cabeza (léase, yo) vuelve a un momento que inevitablemente me saca una sonrisa fácil, estúpida y por sobre todas las cosas, argentina y deportiva. No hay nada que me ate muchísimo al contenido, es un momento previo a un partido de básquet, semifinales o finales de un torneo. Me gustaría explicar la escena. Vientos. Una mini orquesta (dudo que la palabra sea orquesta) ejecuta de manera bastante prolija la introducción de un tema extremadamente popular: La vida es un carnaval, de Celia Cruz. La cámara enfoca una tribuna con gente y banderas de fondo. En este momento, son solo uno. Una bandera los subraya: INSTITUTO ATLETICO CENTRAL CORDOBA (ah, eso significa IACC) La cámara se desplaza hacia la izquierda levemente y aparece, en primer plano, un basquetbolista atándose las zapatillas. El, Leo Mainoldi, tiene cara de concentrado o enojado, quizás el glúteo lo moleste de más mientras elonga. . Es visitante, sus compañeros de equipo están cerca y solo pueden verle la e...
Son unos segundos. Inesperadamente después de tomar y comer como si no hubiera mañana (no lo hay), uno se relaja. Sentirse como en casa debe ser la conjunción de estar muy a gusto sin responsabilidades que estén acechando. En Argentina uno puede sentirse en casa en varios lugares, siempre y cuando se esté rodeado de amistades y algo para compartir. Aunque también puede ser que la sangre se redistribuya y solo podamos estar mareados pensando en pocas cosas. No hay nada mejor que dejar el ego colgadito en el perchero justo antes de salir. Caminar con amigos que se adelanten naturalmente. Confiando en vos; olvidándose de vos. No creo que lo sepan (tampoco se los puedo decir, el spoiler arruinaría el efecto), pero es exactamente lo que disfruto: ver sus espaldas, que a mi no me importe que se alejen; que a ellos no les importe dejarme atrás. No hay metáforas que ayuden a entender un poco mejor la situación; básicamente porque no hay metáforas en la situación. Es lo difícil de ha...
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