Y era esa la sensación que había buscado toda la noche. La de correr y además sentir que te movés. La de jugar la final del mundo con alguien al lado que se separaba de las sábanas para irse a bañar. La de dejar de entender lo que pasa simplemente porque no necesitás entenderlo. Un cambio de escenario es eso. La casa del campo que no se parece a la casa del campo aunque sabés que lo es. La búsqueda de la hamaca paraguaya, que está más lejos de lo que pensabas. El ¿olor? a asado, al humo, al truco, al vino y a las charlas del clima y del viento. Y alguien que ocupa tu hamaca a la hora de la siesta. Alguien que no sabés quien es, y está ahí. Que se balancea con un pie contra el alambrado. Una persona que sin duda va a aclarar todo, y Good Day Sunshine. No, no puede ser. Sí, tengo algo para reírme. No, te juro que no. Que hamaca. Pero ellos insisten con lo de Good Day Sunshine para arrancarme de eso, de la hamaca, del campo, del viento, del asado que ahora es Beatles, frío y techo. ...
Entradas
Mostrando entradas de 2012
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Vení, vení, pasá, sentate por acá. No, no me sorprende para nada verte. De hecho, siempre supe que ibas a volver, sólo que no sabía cuando. ¿Querés algo para tomar? ¿Té? ¿Mejor café, no? No te veo bien, tenés cara de cansado. Bueno, si, es verdad, siempre tuviste ojeras, pero no te veo bien. Tomate un café, dale. Bueno, ¿cómo estás vos? Dale, contame. No me revolees los ojos así, te conozco. No, para nada, no lo tomo como una falta de respeto, hay confianza, no seas gil. Pero evidentemente no querés hablar de como estás....
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Entro a la oficina, como todos los días. Al saludar a mi compañero de trabajo, veo, como siempre, la fotos de dos chicas (muy distintas entre sí) arriba de su agenda. Sé que no tiene hijas, por lo que siempre pensé que eras un sobrinas o ahijadas, recuerdo de su comunión (tiene una fecha alguna de las fotos). Prendo mi computadora con el pie, no sea cosa que tenga que agacharme, me siento a ver que es lo que hay para hacer mientras escucho de lejos un radio. Trabajar en las oficinas administrativas de los cementerios siempre fue algo poco problemático en mi vida. Desde mi perspectiva atea y un poco cientificista, sumado a la abrumadora y alienante burocracia que implica el negocio estatizado de la muerte, siempre pude convivir con el hecho de trabajar entre cruces y bóvedas. Mi contacto con el objeto de mi trabajo tiene demasiadas cosas en el medio (papeles y más papeles) como para que de alguna manera la muerte se convierta en un problema en mi vida. Los papeles, burocracia, pasos ...