(Me gustaría poder decir que es la última vez, pero realmente creo que no tengo la capacidad de predecir, ni por razón ni por intuición. Al menos, ahora (creo) esta entre paréntesis. Pienso también que sería una gran coincidencia (otra más) que algún día lo leas. Hay una seguridad, aunque no la termine de creer, que genuinamente nueva: esta vez, no importa tanto que sepas lo que sucede) El paréntesis funciona como una descarga, como una piña a la pared si fuera lo violento que me gustaría ser; como un partido de fútbol si pudiera atajar (la precisión de la comparación probablemente me haga llorar si la pienso en serio). Por eso ya no es tan expresivo, ni rotundo ni definitivo: ¡deberías haber estado allí! . Fueron unas fotos: pensé que no tenía tuyas (no sé por qué) y fueron las más lindas que vi en mucho tiempo, y eso que es época de orquídeas. No te recordaba TAN linda (por suerte) el día de nuestra última cita en la que se rompió mi dignidad (un recital y una cena de calidad en...
Mi principal problema (mi principal virtud) es que todas mis acciones tienen como objetivo (no siempre principal, por suerte), el chiste. Si puedo hacer que un viaje en ascensor sea un poco más gracioso, lo voy a intentar con las herramientas que tenga a mano en ese momento. Lo malo es que el humor es siempre siempre siempre subjetivo, como mucho intersubjetivo. Describiendo en lugar de insultar, en una sociedad fragmentada ( blablabla ) hay tantas intersubjetividades como ascensores. Correrse del código para reírse (momentáneamente) del mismo código es realmente muy difícil, porque depende al menos de otra persona (que gracioso que es reirse - jijearse- uno mismo como un imbécil) la línea entre el humor y quedar como un pelotudazo irrecuperable es finisima, y es un riesgo que se corre todos los días. Todos sabemos que para los que no tenemos una cualidad innata de ser graciosos, el mejor aliado para hacer reír es la velocidad, y una forma de ser rápido es tener...
Son unos segundos. Inesperadamente después de tomar y comer como si no hubiera mañana (no lo hay), uno se relaja. Sentirse como en casa debe ser la conjunción de estar muy a gusto sin responsabilidades que estén acechando. En Argentina uno puede sentirse en casa en varios lugares, siempre y cuando se esté rodeado de amistades y algo para compartir. Aunque también puede ser que la sangre se redistribuya y solo podamos estar mareados pensando en pocas cosas. No hay nada mejor que dejar el ego colgadito en el perchero justo antes de salir. Caminar con amigos que se adelanten naturalmente. Confiando en vos; olvidándose de vos. No creo que lo sepan (tampoco se los puedo decir, el spoiler arruinaría el efecto), pero es exactamente lo que disfruto: ver sus espaldas, que a mi no me importe que se alejen; que a ellos no les importe dejarme atrás. No hay metáforas que ayuden a entender un poco mejor la situación; básicamente porque no hay metáforas en la situación. Es lo difícil de ha...
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